SOBRE FEMINISMO, RELIGIÓN Y ABORTO… Y UN MENSAJE DE UNIÓN

SOBRE FEMINISMO, RELIGIÓN Y ABORTO… Y UN MENSAJE DE UNIÓN

Por Ezequiel Aníbal Martínez

Desde que empecé a participar en organizaciones que promueven la defensa de la vida pude percibir que cometemos dos serios errores en nuestra manera de pensar y comunicar, y de cómo se aprovechan de esto quienes justifican el aborto.

En relación al feminismo, solemos hablar del aborto como si fuera algo que le “pasa” a la mujer, como si la mujer fuera solamente una víctima de la sociedad, de su pareja, de su familia o de las circunstancias por las que atraviesa y que la llevan a “pasar” por un aborto, en contra de su voluntad. Por supuesto que en muchos casos la mujer es presionada a practicarse un aborto, pero otras veces lo hace simplemente por egoísmo. Lo importante es que en todos los casos está cometiendo el asesinato de sus propios hijos. Es necesario entonces que reflexionemos sobre lo que estamos comunicando, ya que al transmitir un mensaje de victimización estamos relativizando la gravedad de lo que significa practicarse un aborto y, en definitiva, estamos diciendo lo mismo que quienes están a favor o lo justifican: que el aborto es una lamentable elección. Quien se siente víctima jamás va a asumir la responsabilidad por lo que hace, ya que otro va a tener siempre “la culpa”, por lo que es imposible cambiar la mentalidad de alguien de esta manera. En su lugar, creo que deberíamos empezar a transmitir un mensaje de responsabilidad y alegría, abandonar al feminismo como estrategia y enfocarnos en la vida de la persona que se está gestando.

En cuanto a la religión, pude observar como las organizaciones que apoyan o justifican el aborto intentan instalar en el inconsciente de la sociedad la idea de que quién se opone es por una cuestión de fe y no de sentido común. Con esto no quiero decir que quienes sean creyentes carecen de sentido común, sino que el sentido común pertenece a la gran mayoría de nosotros (creyentes o no). Pero al intentar asimilar la idea de la fe como único obstáculo, ya no necesitan convencer a quienes no sean creyentes. Dicho en otras palabras, buscan reducir su enemigo a la iglesia católica (ni siquiera mencionan a las demás religiones) y descalificarla, lo que resulta mucho menos dificultoso que intentar persuadir a toda la opinión pública. Intentan instaurar la idea de que la defensa de la vida es monopolio de la iglesia, y así dejar fuera de la discusión a ateos, agnósticos y a hasta incluso a todas las demás religiones. Y aunque parezca extraño, de a poco están cumpliendo con su objetivo… hasta tal punto que he escuchado a algunos católicos decir que no se puede separar una cosa de la otra.

Para concluir, creo que es necesario que actuemos con rapidez, inteligencia y de una manera más ofensiva. Que seamos inclusivos, y que demostremos a la sociedad que quienes defendemos la vida estamos unidos, sin importar religión o creencia (o no creencia), sexo, orientación sexual o política. Haciendo foco únicamente en lo que nos importa a todos: salvar del aborto a las personas por nacer.

Desde ya que mi intención con esta nota es solamente invitar a la reflexión, sin ánimos de ofender a nadie.