¿POR QUÉ NO LLAMAMOS A LAS COSAS POR SU NOMBRE?

¿POR QUÉ NO LLAMAMOS A LAS COSAS POR SU NOMBRE?

Por Raúl Magnasco

Si estuviéramos discutiendo el valor de la vida, y alguien nos dijera que la misma no tiene valor alguno, que se puede asesinar a un ser humano por su condición física, su raza, su salud o su condición de pobreza, ¿qué le diríamos? yo no comparto tal suposición y es posible que quien lee estas lineas tampoco, ya que todo ser humano tiene valor en si mismo: porque la Vida Humana vale.

Existe, no obstante, un pequeño porcentaje de la población que considera aceptable la pena de muerte en ciertos casos, pero estadísticamente hablando es solo una pequeña parte de las personas, por lo que incluso aquellos que estan en contra del valor de la Vida como algo absoluto, se ahorran recurrir a la hipocresía solo vista en quienes promueven el aborto que, en lugar de aceptar abiertamente su pretensión de incrementar la cantidad de asesinatos de niños en el vientre antes (y en algunos casos durante y despues del parto), hipócritamente llaman “aborto” al asesinato, ya que suena mejor decir que se “aborta” algo que decir que se -asesina- a alguien.

La primera de las razones semánticas por las que recurren a este truco es que -abortar- esta relacionado justamente a una cosa, se puede abortar un despegue o un proyecto de inversión, pero no a una persona, pretendiendo instalar en el imaginario popular la peligrosa idea de que ciertas personas (en esta caso aquellas que se encuentran en el vientre) no son personas (no son -alguien-) sino “cosas”.

Entonces, ¿por qué los abortistas no aceptan que solo quieren legalizar y promover el asesinato de niños en el vientre, y luego del parto (como ocurre en algunos países)? Ello es simplemente porque casi la totalidad de la población acepta que se pueda “abortar” un objeto, un despegue o un proyecto, pero no acepta de ninguna manera que asesinar a otro ser humano sea correcto, porque la Vida es un valor absoluto, y todos tenemos Derecho a Vivir.